{"id":360,"date":"2016-01-10T21:12:09","date_gmt":"2016-01-10T21:12:09","guid":{"rendered":"http:\/\/chove.hol.es\/web\/?page_id=360"},"modified":"2016-01-10T21:12:09","modified_gmt":"2016-01-10T21:12:09","slug":"un-pitatol","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/chove.hol.es\/web\/?page_id=360","title":{"rendered":"\u00a1\u00a1Un Pitatol!!"},"content":{"rendered":"<p>Asom\u00f3 su carita de \u00e1ngel de pronto por la ventanilla del quiosco, como un rel\u00e1mpago. \u00a1\u00a1Ummmm pitatol!!, solt\u00f3 de manera explosiva, resoplando, como si la expresi\u00f3n la hubiese estado meditando y reteniendo en la boca.<br \/>\nQuedamos sorprendidos y paralizados ante aquella irrupci\u00f3n tan impetuosa. Estaba conmigo aquel d\u00eda Santiago Cuesta, el de la calle Alhoril; era frecuente que los amigos me acompa\u00f1aran en los largos ratos que pasaba sustituyendo a mi padre en el quiosco: Gerardo Santaella, Miguel \u201cCharrines\u201d, etc. Corr\u00edan los a\u00f1os sesenta. Por aquellos a\u00f1os, los j\u00f3venes ayudaban sin rechistar a los padres en sus trabajos.<br \/>\nAquella an\u00e9cdota qued\u00f3 impresionada para siempre en nuestra memoria, tanto es as\u00ed que cuando Santi y yo nos vemos a la larga solemos saludarnos con \u00a1un pitatol!.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo32.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-361 alignleft\" src=\"http:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo32.png\" alt=\"Sin t\u00edtulo\" width=\"376\" height=\"254\" srcset=\"https:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo32.png 376w, https:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo32-300x202.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 376px) 100vw, 376px\" \/><\/a>Se hab\u00eda subido al macetero situado al fondo del frontal del quiosco para poder acceder a la ventanilla del mostrador. As\u00ed lo hac\u00edan todos los ni\u00f1os, y la huella de sus pies qued\u00f3 impresa con el tiempo como desgaste y rebaje en los ladrillos vistos rojizos de aquel macetero, al que, por otra parte, nunca permitieron que creciera planta alguna. Parece como si el arquitecto redactor del proyecto hubiese tenido en cuenta aquel detalle, que permitiera a los peque\u00f1os montefrie\u00f1os disfrutar deleit\u00e1ndose del paisaje de golosinas de colores por doquier y vistosos juguetillos colgados en alambres, que mi padre colocaba intencionadamente para atraer su atenci\u00f3n y hacerlos m\u00e1s apetecibles.<br \/>\n\u00a1\u00a1Un pitatol!!, repiti\u00f3 tintineando con la peseta en el mostrador de granito mostrando su bulla, su impaciencia, al tiempo que miraba de un lado a otro sin fijar la vista, asombrado de todo lo que ve\u00edan sus ojitos desencajados, abiertos como platos. Aquella carita despierta, de mofletes rosados con alg\u00fan que otro churrete (se\u00f1al inequ\u00edvoca de haberse reci\u00e9n comido un canto con az\u00facar), irradiaba una satisfacci\u00f3n e ilusi\u00f3n desbordantes. No hab\u00eda duda de que sal\u00eda vencedor de la larga batalla que hab\u00eda librado con su madre y corr\u00eda a cobrar su recompensa.<br \/>\nPor aquellos tiempos los ni\u00f1os se conformaban con poco, sobre todo los de familias pobres, pero cuando consegu\u00edan lo que quer\u00edan lo disfrutaban como si hubiesen conseguido el mejor regalo que ofreciera el mercado. El d\u00eda que mama compraba a los vendedores ambulantes un polo de hielo de naranja, lim\u00f3n o fresa, un refresco de canela, una torta de cu\u00f1a, etc. era un d\u00eda se\u00f1alado que hab\u00eda que celebrar como de fiesta. \u00a1Qu\u00e9 felicidad!, y con qu\u00e9 poco pod\u00eda obtenerse, pero menores eran las posibilidades de las familias. En los a\u00f1os 40 y 50, el pan blanco, la carne y los zapatos de cuero eran un art\u00edculo de lujo, y en los 60, la mitad del gasto familiar se empleaba en comer.<br \/>\nLos ni\u00f1os sab\u00edan lo que quer\u00edan, marcaban su objetivo y trabajaban tenazmente hasta conseguirlo. Se afanaban con ah\u00ednco, pero tambi\u00e9n con prudencia, pues bastaba un \u201ca callar he dicho\u201d de papa para que se cerrara la boca. Y lo que consegu\u00edan lo disfrutaban hasta las \u00faltimas, no se cansaban de ello ni lo dejaban abandonado en cualquier lugar, porque eran conscientes de lo que hab\u00eda costado conseguirlo.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo33.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-362\" src=\"http:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo33.png\" alt=\"Sin t\u00edtulo\" width=\"340\" height=\"256\" \/><\/a>Un pitagol era una especie de chupach\u00faps de caramelo en forma de tubo, que serv\u00eda tambi\u00e9n de silbato si se le soplaba por la punta. Estuvo de moda durante un tiempo y tuvo una buena acogida por los ni\u00f1os.<br \/>\nEra un \u201cPaletillo\u201d, tendr\u00eda unos cuatro o cinco a\u00f1os, moreno y desali\u00f1ado; ven\u00eda del barrio de La Solana en camisetilla de tirantes y calz\u00f3n corto, con viejas y rozadas sandalias de material.<br \/>\nDurante el instante de mi perplejidad record\u00e9 que hab\u00eda vendido hac\u00eda un rato el \u00faltimo pita-gol que quedaba en la bolsa de pl\u00e1stico, por eso qued\u00e9 pensativo sin reaccionar.<br \/>\n\u00a1\u00a1Dame un pitatol!!, volvi\u00f3 a insistir acos\u00e1ndome con mucha premura, sin poder estarse quieto, dando saltitos en el escal\u00f3n al comp\u00e1s del tintineo con la peseta.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo decirle que no quedaba ning\u00fan pitagol? \u00bfQui\u00e9n es capaz de frustrar una ilusi\u00f3n tan simple y de tanta fuerza?. No ten\u00eda pitagol ni en el quiosco ni en el almac\u00e9n, rara casualidad, pues mi padre era muy precavido y siempre ten\u00eda de todo, y tampoco hab\u00eda otro sitio donde poder comprarlo, porque de ser as\u00ed hubiese salido yo corriendo a tra\u00e9rselo para disfrutar de la cara que pondr\u00eda al tenerlo entre sus manos, para verlo culminar su victoria.<br \/>\n<a href=\"http:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo34.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-363 alignright\" src=\"http:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo34.png\" alt=\"Sin t\u00edtulo\" width=\"367\" height=\"260\" srcset=\"https:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo34.png 367w, https:\/\/chove.hol.es\/web\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/Sin-t\u00edtulo34-300x212.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 367px) 100vw, 367px\" \/><\/a>Cuando se trabaja con empe\u00f1o y determinaci\u00f3n en conseguirse algo, deber\u00eda de obtenerse siempre el fruto del esfuerzo, pero desgraciadamente no siempre es as\u00ed. Muchas veces, incluso, otros consiguen el premio sin esfuerzo alguno. Y no hay m\u00e1s remedio que aguantarse, si bien no aceptarlo, s\u00ed quejarse y protestarlo, pero tambi\u00e9n saber resignarse, frustrarse, porque en ello radica la adaptaci\u00f3n, la integraci\u00f3n en esta sociedad. Dicen que as\u00ed se consiguen la experiencia y madurez, y aquel ni\u00f1o, tan peque\u00f1ito, tan sano e inocente, empezaba a ser v\u00edctima por mi culpa de esa ley de vida.<br \/>\nNo s\u00e9 c\u00f3mo le dije que no ten\u00eda pitagol, pero s\u00ed s\u00e9 que qued\u00f3 paralizado, dej\u00f3 de tintinear y le cambi\u00f3 la cara al tiempo que me miraba fijamente, no dando cr\u00e9dito a mis palabras, albergando un atisbo de esperanza. Se baj\u00f3 lentamente del tranco, y con la cabeza gacha y los hombros ca\u00eddos se alej\u00f3 lentamente desapareciendo por la esquina de la Plaza, hundido en la derrota. Sufri\u00f3 una de sus primeras desagradables experiencias de la a veces compleja vida que le esperaba, esa vida llena de muchas alegr\u00edas y felicidad, pero tambi\u00e9n de desenga\u00f1os y tristezas como \u00e9sta.<br \/>\nCada vez que lo recuerdo, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de aquello, me corroe las entra\u00f1as. Por eso he decidido contarlo, como terapia de desahogo y alivio de la represi\u00f3n y frustraci\u00f3n en m\u00ed todav\u00eda contra\u00eddas.<br \/>\nSanti, amigo, \u00a1\u00a1un Pitatol!!<\/p>\n<p>Chove, Granada mayo de 2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asom\u00f3 su carita de \u00e1ngel de pronto por la ventanilla del quiosco, como un rel\u00e1mpago. \u00a1\u00a1Ummmm pitatol!!, solt\u00f3 de manera explosiva, resoplando, como si la expresi\u00f3n la hubiese estado meditando y reteniendo en la boca. Quedamos sorprendidos y paralizados ante aquella irrupci\u00f3n tan impetuosa. 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